¿SABÍAS QUE EXISTE UN MODO NATURAL DE PREVENIR Y TRATAR LOS CÓLICOS DE TU BEBÉ?

Osteopatía: 
El arte del tacto terapéutico

Recientemente descubrí la osteopatía, una técnica terapéutica de la cual amigas me habían hablado pero que yo desconocía. La osteopatía no sólo es una terapia alternativa y preventiva a problemas de nuestro cuerpo, sino también puede ser una posible alternativa a tratar pequeños y grandes problemas de bebes y niños.
 Espero que para los que no conozcáis la osteopatía, este artículo escrito por Raquel os pueda servir de introducción y quien sabe, proporcionar soluciones a pequeños problemas desde una perspectiva desconocida para algunos pero reconocida por muchos.

Fieke.

——————————————————————————————————

Este mes te acercamos la osteopatía, una técnica natural basada en el seguimiento, mediante el tacto, del movimiento natural de las membranas que recorren la columna vertebral y que ensamblan las estructuras óseas del cráneo. Este tratamiento, exento de la administración de fármacos y de técnicas agresivas, está especialmente indicado en bebés y niños en edad de desarrollo, pues es en estas primeras etapas de crecimiento cuando pueden prevenirse y corregirse disfunciones o desequilibrios que pueden tener luego consecuencias indeseables tanto a corto como a largo plazo. Un bebé que llora en exceso a la hora de comer, el que vomita a menudo y el que duerme cuando no toca, el niño que todavía se succiona el pulgar, el que contrae otitis constantemente y el que tiene dificultades en “el cole”, son algunos de sus pacientes y, los suyos, síntomas de desequilibrios internos solventables potencialmente mediante osteopatía.

Palabras como “desequilibrio”, “disfunción” e “indeseable” pueden sonar o sugerir “problemas graves” pero no hay que alarmarse, tan solo se trata de mantener o restablecer el equilibrio corporal y organísmico del niño o bebé con el único fin de su correcto desarrollo y bienestar.

Otros de los síntomas más comunes que puedes observar en bebés y niños, donde una intervención del osteópata puede ser de ayuda, son: cólicos, regurgitación constante, estreñimiento, dolor estomacal, asimetría facial o craneal, infección o enfermedad crónica, cefaleas, tortícolis, nerviosismo, hiper-agitación o hiperactividad, trastorno o dificultad respiratoria, incapacidad de dormir de los dos costados, trastornos de la piel -eczemas, psoriasis…-, estrabismo, obstrucción del canal lacrimal y enuresis –orinarse- en niños en edad de controlar esfínteres.

El mal funcionamiento organísmico puede encontrar su origen en un whiplash, un mal posicionamiento de los huesos debido a una aceleración y/o desaceleración en una caída o golpe. Este desajuste general del organismo interfiere en la comunicación entre los órganos y el cerebro, causando alteraciones en el funcionamiento de los principales sistemas: endocrino u hormonal, digestivo, respiratorio, visual, somato- sensorial (tacto, temperatura y dolor) y vegetativo (trastorno del ciclo sueño-vigilia). Del mismo modo, este mal posicionamiento óseo puede originarse ya durante el periodo de embarazo (alteraciones en la madre debidas a tensión muscular, estrés y caídas) e incluso durante el parto. Durante el proceso de nacimiento, el cráneo del feto, aun sin fusionar y compuesto por membranas, puntos de osificación y suturas movibles, sufre una deformación al pasar o para poder atravesar el canal uterino hacia el exterior.

Los expertos han demostrado que existe un movimiento rítmico interno que repercute en los tejidos y permite esta maleabilidad craneal. Así pues, un parto demasiado largo o excesivamente rápido, así como las mismas contracciones que lo posibilitan y el uso de fórceps, espátulas y ventosas, pueden provocar un desequilibrio en la mecánica de las membranas y los huesos pudiendo modificar el estado de perfecto equilibrio de ciertas funciones vitales.

El osteópata, por su parte, mediante una cuidadosa manipulación del cráneo y de la columna, trata de corregir y restablecer el movimiento natural de las membranas que ensamblan los huesos del cerebro del neonato y que recorren la columna vertebral. A pesar de que muchos síntomas son fácilmente observables y reconocibles, el terapeuta no se concentra en éstos sino en las causas u origen del desequilibrio; por lo que una intervención preventiva del experto puede evitar futuras alteraciones e incluso la aparición de estos síntomas. Este es el caso, por ejemplo, de las asimetrías craneales o faciales del neonato, a menudo provocadas por el parto y el ambiente uterino, que suelen corregirse espontáneamente durante los 15 días siguientes al parto y que, en caso de que no sucediese, sería recomendable una revisión del osteópata para tratar de encontrar las causas y/o prevenir futuros desequilibrios del organismo. En el caso de los niños a los que se les realiza una ortodoncia, está demostrado que el osteópata puede intervenir a lo largo del proceso ayudando a evitar el dolor y favoreciendo la rapidez del tratamiento. Respecto a las madres, otro ejemplo de prevención e incluso de tratamiento, son algunos casos de dificultades para la concepción, cuando pueda tratarse de una alteración mecánica debido a la tensión provocada por una caída.

Desde Limo, creemos que a menudo es útil e incluso alentador saber de la existencia de otras soluciones a los problemas, incidentes o asuntos relacionados con los más “peques” pero, sobretodo, recordad dedicar al niño y al bebé vuestra atención y afecto, derrochad caricias, besos y cariño; de este modo, no sólo aliviareis sus tensiones emocionales (aunque cueste creer que las tengan) sino que favoreceréis este estado de equilibrio promoviendo su tranquilidad, su seguridad y su confianza en vuestros cuidados.

Artículo escrito por Raquel Gimeno-Bayón
con la colaboración de Sonia Blanc Létard, Osteópata D.O. (93 414 25 41) www.osteopatas.org

Quieres bajarte este documento en formato pdf, descárgalo haciendo click en el siguiente enlace: La Osteopatía: El arte del tacto terapéutico

Leave a comment