PASCUA DE NIÑA

Tengo buenas memorias, siendo niña, de las fiestas de Pascua. Unas semanas antes de la Pascua, en casa empezábamos ya a decorar huevos, piezas de mesa  y unas ramas hechas especialmente para la ocasión. Pero lo que realmente marcaba la Pascua eran unos mini huevos de chocolate que teníamos en casa y que representaban el verdadero inicio de la celebración…

Mis hermanos y yo intentábamos recordar el color de los envoltorios porque cada uno correspondía a un sabor diferente. El primer Domingo de Pascua nos visitaba el conejo de pascua (en realidad era una liebre) y durante esa visita no podíamos mirar en el jardín ya que el personaje en cuestión debía esconder los huevos de pascua. Después de siempre eternas esperas, finalmente mi padre nos decía que podíamos salir al jardín y en ese instante empezaba la lucha con mis hermanos de quien encontraba más huevos. A pesar de no ser muy tradicionalista, esta es de las tradiciones que más me gusta y creo que mi sobrina (en la foto) esta siguiendo con la tradición que mis hermanos y yo habíamos establecido antes…

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